¿Es salvia greggii, salvia microphylla o salvia X jamensis?
Una historia de híbridos, viveros y mucha confusión

Cuando viene un grupo al vivero me preparo para la sorpresa. Uno no sabe quiénes y por qué misteriosas razones se embarcan en el proyecto de visitar un vivero de salvias. Máxime cuando ese proyecto incluye un viaje de horas, una combi. Por eso intento ser amable, comprensivo, inclusivo si alguien no entiende nada de salvias o recién descubre que en la vastedad del universo existe algo verde llamado planta.
Una vez vino un grupo de Rosario, y una señora se apartaba del grupo una y otra vez. Si yo hablaba de las salvias greggiis o microphyllas, ella miraba el alambrado, si yo hablaba de las salvias otoñales, ella estaba a cincuenta metros mirando la casa. Cuando encaramos para el fondo, para la zona del estanque, la señora ni vino. Me preocupé por ella y le consulté al paisajista que había organizado el viaje. Él me dijo:
No sabemos ni quién es ni por qué está acá. Parece que es brasilera y no habla español.
Para ella, porque se perdió la charla, decidí resumirla.
Estimada señora, señor. Si alguna vez fue a un vivero y compró una salvia greggii de flores rojas, bueno, no es greggii. Es salvia, es roja, pero no es greggii. Puede ser salvia microphylla, o salxia X jamensis. Y acá recién empiezan los problemas.
Durante muchos años, incluso los botánicos discutieron dónde terminaba una especie y empezaba la otra. Recién en la década de 1990 comenzó a aclararse gran parte del misterio gracias al trabajo del botánico británico John Compton. (si te interesa conocer como fue que Compton llegó a las salvias mexicanas, te recomiendo leer https://purasalvia.com.ar/salvias-y-oro/ )
La sorpresa fue que el problema no estaba en los jardineros. Tampoco en los viveristas. El problema era la naturaleza.

Dos especies muy parecidas
Salvia greggii y Salvia microphylla son dos especies originarias del norte de México y del sur de Estados Unidos.
Las dos forman pequeños arbustos, tienen hojas aromáticas, florecen durante muchos meses y atraen abejas, mariposas y picaflores. A simple vista pueden parecer prácticamente iguales.
Durante mucho tiempo se intentó diferenciarlas por detalles como el tamaño de las hojas (más grandes, redondeadas, nervadas y dentadas las de s. microphylla), el porte de la planta o el color de las flores. Pero cuanto más se estudiaban las poblaciones silvestres, más evidente resultaba que esas diferencias no siempre funcionaban.

El descubrimiento que cambió todo
Mientras estudiaba estas salvias en su ambiente natural, John Compton encontró algo muy interesante.
En las zonas donde Salvia greggii y Salvia microphylla crecen juntas aparecían numerosas plantas con características intermedias. No eran exactamente una especie ni la otra.
Este descubrimiento ayudó a explicar por qué existía tanta confusión desde hacía décadas.

Un híbrido completamente natural
Cuando escuchamos la palabra “híbrido” solemos pensar en una planta creada por el hombre.
En este caso no fue así.
Salvia × jamensis aparece espontáneamente en la naturaleza allí donde las dos especies parentales conviven.
Las abejas y otros polinizadores trasladan el polen de una especie a la otra, produciendo plantas nuevas que combinan características de ambas.
Y lo más interesante es que esos híbridos son fértiles.
Es decir, vuelven a producir semillas, pueden cruzarse nuevamente entre sí o con cualquiera de las especies originales y generan nuevas combinaciones.
Con el paso de los años se forma un verdadero mosaico de plantas diferentes.

Entonces… ¿cómo se distinguen?
La respuesta corta es: no siempre es posible.
Ésta es quizá la conclusión más importante.
No existe un único carácter que permita identificar todas las plantas con absoluta seguridad. Para eso habría que hacerle un estudio de ADN.
Por eso cuando vienen los grupos les digo que cuando no conozco fehacientemente el origen, les digo cariñosamente salvia X jamensis.
Al terminar el recorrido cada visitante elige las plantas que va a comprar para llevarse en la combi. En el grupo que vino de Rosario hubo una brasilera que no compró ni una, y una señora de pelo corto, después de escucharme hablar más de una hora de salvias preguntó:
- ¿Cuánto sale la salvia greggii roja?